Banyalbufar.

Hace ya un tiempo que viniste a buscarme, decidido a dedicarme miradas inéditas que nunca vieron otras.

Me mirabas a mí y la tierra crujía de las ganas que tenía de besarte mientras todas nuestras diferencias se sumaban unas a otras para construir nuestro mundo, en el que ahora vivimos sin tener que dar más explicaciones que las que dirigen a nuestro portal, ese que tantas noches nos ha visto abrazarnos entre el silencio y el ruido que seguimos dispuestos a vencer a carcajada limpia.

Bajamos de la mano y lanzamos esperanza a todo lo que se nos cruza mientras bailamos entre calles y semáforos que nos llevan a merendarnos las tardes.

Y subir en bici a tu nuca para decirte que me quiero quedar ahí a mirarte mientras juegas y luchas y mueres y vuelves a empezar en cien mil sitios distintos, compartiendo la ilusión de una vida que jamas podrán quitarnos porque estaremos siempre en aquel hostal cerca del mar en el que no nos juramos nada pero en el que algún día brindaremos bailando por seguir haciéndolo unas cuantas vidas más.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *