Vuelta al Big Bang.

Hoy he vuelto a pasar por dónde empezó todo.

He pasado por donde te miré por primera vez como te miro ahora y las puertas del parque estaban abiertas de par en par, exactamente igual que la primera madrugada que me acompañabas a casa caminando despacio para no llegar nunca.

He pasado y el tiempo también.

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Treinta y uno.

A los días que tu pelo no aparece por la puerta les guardo un rencor gris especial desde hace un Octubre. Quería decirte que el dorado de tu pelo y el mar de tus ojos me pareció tan inaccesible que casi no llego. Al final llegué y aquí estamos. Sentirme idiota por amor es lo mejor que me ha pasado.
Que Halloween deje de ser una fiesta lúgubre no ha sido fácil, pero mira, lo has conseguido. El día de todos los santos se convirtió en el día de todos los salvados. Porque créeme, me has salvado.
Las palabras se acumulan y no llegan. Que me enamoré de tu risa, tus manos. Tu testarudez es proporcional a la belleza que me dejó sin habla el primer día que me asomé a tu cara. Cuento en suspiros las veces que me miras. Yo te miro a escondidas pensando que es una jodida suerte  que te quedes.
La chica del baile, de la pizza y de mis sueños. La que se esconde a beber Coca-Cola busca la felicidad entre mis alas. Le cuenta a su perra que quiere alas para atravesar el cielo. Espera, te doy las mías, y nos vamos.
La incomprensión trazó el camino pero no saben que este amor es antibalas. A sus juicios de valor los mataré a besos en tu boca, tu cuello y tu barriga. Déjame quedarme a ver como te muerdes las uñas cuando no comprendes el mundo, te juro que me quedaré a verte bailar hasta la madrugada.

Fuera de peligro.

Al borde del precipicio las vistas son más bonitas pero el vértigo no te deja respirar. Todo lo que un día aborreciste te parece más esencial que los primeros rayos de primavera. Será que somos todos muy valientes hasta que el lobo nos arranca las orejas.

El momento en el que crees tenerlo todo bajo control bajas la guardia y acabas con un pie en el vacío intentando hacer equilibrios imposibles  Sigue leyendo Fuera de peligro.

Repeat.

Hoy las palabras del diccionario no alcanzan la inmensidad de lo que me apetece quererte. La angustia que genera no poder explicar lo que te intento decir es más molesta que el zumbido del mosquito que no te deja dormir.
Al que me hace chocolate cuando el dolor no me deja dormir le reservo una parte tan grande de mi corazón que al final del día no me cabe en el pecho.
Cuando hablo de ti las palabras no saben de justicia. No hay ni una sola página válida que defina lo que me das, lo que me miras, lo que me cuidas.
Pero qué te voy a decir, si yo ya lo sabía. Ya sabía el primer día que rodeaste mi cintura con tus brazos que nunca más iba a querer balancearme en otro columpio. Era Octubre y llovía, aunque desde entonces siempre brilla el sol.
Al final ya te lo he dicho todo, por eso voy a terminar repitiéndome, diciéndotelo con palabras mías que ya te dije un día cualquiera; «Y que su incomprensión sea la cama en la que nos revolcamos con ganas de comernos el mundo, y la vida. De repasarnos las arrugas mientras pasa el tiempo sabiendo que de aquí podemos irnos sin obligación alguna con la certeza, eso sí, que al menos hemos tenido la valentía de intentar amarnos con toda la fuerza que el mar pone en las olas y que a veces, sin querer, ahoga vidas. «

Esta noche.

Te quiero incluso cuando la posibilidad de una vida separados acecha mirando por la ventana. Te quiero más, si cabe, cuando recuerdo tu libertad de irte cuando quieras sin dar explicaciones ni miradas. Te quiero cuando extiendes las alas dispuesto a alzar el vuelo sin saber si vas a volver a casa esta noche.
Te quiero.
Y te quiero sin condiciones, sin posesiones y sin juicios. Te quiero sin contratos, ni estigmas, ni tradiciones. Es algo simple, y a la vez, incomprensible. Es y no podría no ser. Inevitable, determinante.
A decir verdad, no sabría explicarte. Lo que veo en tu mirada tiene más que ver con flotar que con salir corriendo. No se trata de no tener a donde ir, se trata de no querer ir, si ir, es sin ti.
Y te quiero, sobre todo, al final del día. El momento que decides quedarte un día más a pesar de poder escoger cualquier opción igual de buena, pero que claro, y eso si, que no te quiere tanto.