El mundo y tu.

Hemos conquistado incontables calles contradiciendo a todos los que nos decían que era imposible quererse tanto sin romperse por dentro. Hay calles que nos han visto querernos más que las sabanas del hotel donde nos cosimos lento. Todavía llueve en aquellos rincones donde generamos tormentas de tanto mirarnos.

Deberíamos volver siempre antes de iluminar ciudades nuevas con el brillo de tus ojos. Volver a Madrid. Volver a Roma. Volver a casa. Volver a los lugares donde hemos sido tan felices que todavía hay rastro de mis huellas borradas para no encontrar el camino de vuelta nunca.

(Si para volver solo necesitas cerrar los ojos es que el viaje ha merecido la pena.)

Y hay quien cree necesario cruzar el mundo para vivir la verdad, y luego estamos los que damos dos pasos y nos creemos vencedores de todas las batallas prometidas.

A soñar todavía no me gana nadie.

A crear todavía no le gano a nadie.

Tal vez no hayamos visto tanto como nos creemos, pero lo que me llevo es más grande que la ciudad eterna.

Nuestras capitales favoritas seguirán ahí sin nosotros, aunque aguarden en su memoria nuestros mejores besos. Los abrazos que me has dado siguen vivos en calles estrechas sin salida que observan en silencio, sus paredes guardan historias infinitas de todos los que no tenemos miedo.

Deberíamos quedarnos en el mundo un poquito más, sin destino y sin banderas ahoga-vidas. Soñar es gratis, yo sigo soñando al menos.

Descubrir el mundo de tu mano ha sido el regalo perdido que me debieron siempre, y todavía me quedan por cobrarme mil ciudades históricas ansiosas por conocer nuestros gestos y arrugas. El asfalto aguantará nuestros pies recorriendo el camino, mientras malgastamos el tiempo que no le debemos a nadie.

Las nuevas rutas pendientes de trazo esperan en el andén del tren que ojalá algún día nos acompañe a cruzar continentes llenos de vida y muerte. La historia no contará nuestra historia porque no somos más que dos motas de polvo en milenios de suspiros, pero ambos sabemos que hemos construido lo excepcional en un mundo enfermo.

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