Equivocación 1.

Te has equivocado conmigo. Te equivocas. No soy buena, no pretendo serlo.
Soy clara, tajante, directa.
Te equivocas, desde el principio.
Nunca he pretendido ser la niña a la que convences mediante engaños camuflados de halagos que luego dejas llorando cuando ya te has cansado de pasar un rato entre sus piernas. Ni lo soy, ni lo he sido.
A tus copias las calo mas rápido que una gata caza moscas.

Entiendo tu enfado pero te falta justificación. Verás, no tienes razón. No puedes enfadarte por el libre albedrío que tenemos las demás de negarnos a pasar un minuto contigo. Puedes despreciarnos por eso, pero créeme, no serás más hombre.

Tus intentos de desmoralización me los paso por el mismo sitio que la esponja en la ducha, y se van igual que el agua, por el desagüe. Ni siquiera me sale escribirte algo decente porque para eso necesito una motivación mínimamente buena, y aquí, no la encuentro.

Andas disgustado como el niño sin juguete con el ego herido porque la niña que le gustaba se lo rompió en el parque. Y ni siquiera tienes juguete.

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