KOL.

Sonaba el álbum Only by the night
siempre a tu alrededor
y yo con el disco en el coche
porque me recordaba a ti. 


Al principio del desastre 
no podía ni escucharlo 
porque cada canción 
gritaba momentos perdidos
de algo brillante
que tuvimos que enterrar. 
Y una de ellas,
fue nuestra canción,
esa era un cuchillo afilado en las costillas,
que impedía respirar. 
Pero ahí se quedó, 
sonaba y sonando
años y años
después de que te fueras. 


No lo quité, 
no lo rompí, 
lo dejé sonar. 
Portazo, 
radio encendida, 
11 canciones más.


Y un día 
dejaron de hablar de ti 
y de tus ojos intensos 
empezaron a contarme la historia 
de perder mi miedo a conducir
y al valor y orgullo
que saqué de la tierra
llevándome cada día
a trabajar,
de mí siendo yo,
sin ti.


De mí, terminando la jodida carrera.
De mí, y de las horas infinitas bajo la luz de biblioteca.
De mí, conociendo gente nueva.
De mí, haciendo nuevos amigos.
De mí, consiguiendo lo imposible. 
De mí, convirtiéndome en adulta.
De mí, siendo otra yo, mucho mayor. 


Y es que realmente, 
es un disco maravilloso, 
y era una pena, 
no poder escucharlo 
porque me hablase de ti. 
Así que lo reinventé 
dándole el significado
que siempre debió tener. 


Y un día, 
el disco se rompió, 
y la verdad es que al igual que a ti, 
jamás 
lo volví a escuchar. 



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