Septiembre.

Te espero en silencio mientras voy encontrando emociones nuevas y un vértigo descomunal que dispara preguntas que sigo sin tener claro si algún día sabré contestar.

La intensidad que me traspasa a veces angustia lo que debería ser felicidad y no pasa nada; yo te enseñaré a enfrentarte a tus peores miedos porque yo ya lo he hecho. De luchas a muerte contra monstruos internos he ganado cicatrices que me recuerdan que puedo.

Ser capaz de estar triste y feliz a la vez en realidad es un super poder, sabré entenderte siempre mejor que nadie porque mi mente ha estado en sitios que otros únicamente alcanzan a imaginar. Verás que bien nos lo vamos a pasar.

Y aunque el calor aceche y desespere en la espera, me aferraré fuerte a Septiembre mientras construyo los muros que te protegerán para siempre.

Y tejerte una manta de estrellas y hierro forjado, para que sueñes y te proteja aunque no pueda estar a tu lado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *