El columpio.

La inutilidad de hacerse mayor nos engaña haciéndonos creer que seremos importantes algún día y que para eso debemos abandonar los sueños que establecieron los cimientos de lo que somos hoy.

La rutina es importante, pero a ratos me parece que si no construyo un fuerte con cojines en el salón el mundo acabará explotando entre tanta responsabilidad y racionalidad que nos distancia de la locura que deberíamos dejar correr de vez en cuando. Sigue leyendo El columpio.

El mar.

Hay un susurro ensordecedor en mi oído y no es ruido, es la brisa que me llama invadiendo cada espacio vacío, indicándome que respire despacio mientras inhalo la sal que al final me quedará en la piel como prueba determinante del delito.

La inmensidad formada por gotas me mira y se mece con fuerza ignorando los pies que están a punto de romperla. O te rompo a nado o me rompes tu a mí. Sigue leyendo El mar.